Días extraños, frios y oscuros. Sensaciones pasivas, esclavas de pensamientos inherentes, casi suicidas. Una sociedad obtusa y malformada que lleva a la ruina a las mentes pensantes inquietas, sedientas de saber...sedientas de amar. Horas lentas, como frios dedos acariciando tu espalda con una total falta de ternura y pasión.
Días de reflexión ahogados en tragos de trigo y cebada fermentada, fría, el unico placer que el cuerpo tolera en estos tiempos.
Sueños lejanos, marchitos y apagados, luchan por emergen de entre las sombras de mi alma...Soledad es lo que busco. Soledad merezco. Maldita incapacidad por comunicarse, maldito gritos silenciados por el tráfico, malditos sean. Malditos y exiliados a un territorio lejano, inhóspito y seco, donde las frutas no maduran y el sol se niega a salir. Cebo de primera mano para amas inquietas, para subespecies que jamás se extinguiran...Bendito sea el mundo, que me arrastra con su luz dando paso a la paz, alejando toda maldad de mi ser.