Tal vez si nuestros niños naciesen al viento
y no en cubiletes metálicos de luz enfermiza...
Tal vez si fuesen el sol y los ríos nuestros maestros
y no urracas que agarran de las muñecas para hacer fila india...
Tal vez si aprendiésemos de los árboles y el firmamento
y no de a quién se tiró la promiscua de Isabel II...
Tal vez si nos enseñasen más con los sentidos
y menos con la verborrea de si algo esta bien o mal....
Entonces tal vez el hombre sería amigo del hombre
y la sociedad no aniquilaría tantas buenas almas.