6 de marzo de 2013

Entre la conciencia colectiva,
se encumbra el individuo,
único en el mapa de sus yemas,
único en su dibujo estelar.

Más sus sueños difuminan,
lo que su mente esconde,
entre el infinito inconsciente,
sobre la falsa mortalidad.

¡Oh precioso ser ilimitado!
¿Cuándo dejarás de limitar?

La muerte nos encumbra,
la vida nos enclaustra,
más sin una ni otra,
no seríamos más que luz
que forma olvidó tomar.

¡Lluvia torrencial, viento huracanado!
¿A dónde arrastras lo que nunca se vió?

En el país de mis recuerdos,
los pasados y los que vendrán,
solo estoy deambulando,
por este paraíso artificial.

Si a la vida soy inconsciente,
a la muerte pronto entenderé,
pues la vida se volverá tangible
y mis sueños también.