En mis sueños bailabas desnuda,
apoyando un pie sobre el suelo,
arqueando tu abismo sobre mi abismo,
el otro pie bailaba en el tiempo, indefinido.
Entonces lo recorría todo, quieta,
arqueando mi ignorancia sobre tu vida,
deteniéndome en el lunar de tus labios,
para sacarme la vida en un baño mugriento,
de cualquier bar con luces rojas,
y satán poseyendo las piernas del punk,
y me besabas, cuando todo era sueño.
Salías corriendo y todo era obstáculo,
tu luz negra me indicaba el camino dañado,
indefinido, olvidado entre el abismo de tu piel.
Pero allí te encontraba, desnuda y malgastada,
como pidiendo que todo fuese rápido y doloroso,
como acostumbrada a recibir palos y sonreír,
entonces te cogía del pelo y te besaba,
y en mi beso encontrabas bondad y armonía,
y sonreías como quien sonríe por primera vez,
y tus labios se cerraban, y tu lunar detenía el tiempo,
entre tu abismo y el mío.