Brigadas de hayas en formación,
con los pies agarrando la tierra,
el frente firme y recto al sol,
un camino arriba, apuntando al alma,
profundo bajo la nieve de invierno,
con la estrella de Cáncer tan cerca,
con la Luna brillándonos encima,
con el silencio ininterrumpido,
el verdadero destierro del caos,
el camino se disolvió en agua,
entregando los cuerpos, la mente,
al infinto paisaje, la verdad de lo lejano,
donde Venus cultiva esculturas,
en las cascadas que al alma empapan.