Ya llegó la luz de verano,
Saturno aprendió compasión,
se deshizo de ropas y elogios,
se aventuró hacia el monte,
a dialogar con su sombra.
El hijo de Júpiter ha vuelto,
la suerte es una actitud,
la vida, un paseo de colores.
El amor no se conquista,
se siembra, florece y marchita.
Las nubes cayeron del cielo,
los rayos de luz reflejaron el mar,
la virtud venció al orgullo,
en el noble acto de servirse dar.
Júpiter miró entre la lluvia,
el jardín de sus flores secar,
Neptuno ofreció el agua,
Saturno lo hizo regar.