Luna de Virgo que me persigue,
cuídame más allá de la locura,
cansada estoy tras tanto viaje,
débiles mis piernas sin aire.
En tu piel encuentro la calma,
en tus ojos la caricia,
si te quedas esta noche,
prometo serás mía.
Mas no te quiero a la fuerza,
entre tú y todas las mujeres,
habréis de atraparme,
estoy tendida en la arena,
de una playa de nadie.
Dulce luna cambiante,
mantén tu luz un instante,
me perderé entre sombras,
que olvidaron hablarte.
Abrázame en tus brazos,
acurrucada en tu vientre,
aliméntame de sueños,
y deshazte de la gente.
Luna bella y tranquila,
me acunaré en tu regazo,
sólo has de cuidarme,
si me entrego despacio.
Pequeña luz que me persigue,
órden del todo sin antes,
no me muestres un después,
quiéreme como tú sabes.