22 de junio de 2013

Nada duele, nada falta,
mis lagrimas son nubes,
mis ojos lluvia,
nada me rompe, nada,
soy aire nunca igual,
agua como mensajera,
la tierra no mata, nace,
el fuego no quema, vive.

Nada soy, nada quiero,
si brilla el sol, ha de brillar,
si oscurece la tormenta,
que me despierten sus gritos.

Nada tengo, nada perdí,
ni mi cuerpo se queja,
si enfermo, es el último aviso,
antes de sanar.

Nada puedo pensar,
más allá de ahora,
pues no hay más allá.

No hubo un antes,
los castigos y goces,
son el momento.

Nada pido, nada digo,
pues al hablar callo,
entre ruidos mudos,
me desvanezco.