16 de julio de 2013

...

Ahora, que para la ilusión
tu y yo estamos lejos, separados,
respiro tu aliento, y lo siento con misteriosa fuerza.
Escucha pues el secreto de mis labios negros.
Ahora, rasgando el velo, hundido en la verdad,
tu corazón palpita dentro mío, sin espacio, sin diferencia,
y sin limites que nos separen yacemos juntos e infinitos.
Ahora, que para el tiempo estamos en el punto
de una linea, que para la realidad somos dos que no se juntan,
no hay tal punto entre nosotros, es certeza
que no hay separación. Ahora y siempre seremos amor.
No nos conocimos nunca, ni por nosotros se sucedieron las eras,
pues tu y yo no hay tu y yo, estamos hechos de la misma luz, 
de la sombra en la que yace tumbado nuestro cuerpo desnudo,
y nuestra carne es un sueño, y nuestra alma una reclusión,
pero nuestra esencia es la de todas las rosas, una. 
Y cuando me tocas no debería olvidar la dulce mentira:
Que hay distancia entre tu piel y mi piel, entre tu mirada y la mía,
y no hay porque buscar afinidad si se es la misma canción.
Ahora me siento poblado. Poblado de ti y de tu fragancia,
de tus aguas oscuras que son mi sangre, mi viento, y mi compás,
y nunca he visto con tanta claridad que la soledad es un engaño.
Y engaño es tu mano delicada, tus labios, tu ternura y tu llanto,
engaño que me hipnotiza, que me pervierte, que temo y extraño,
pero estoy cansado de olvidar, de pensar estoy exhausto,
y soy lúcido cuando me tocas y se que nos mezclamos.
Me fundes, nos uno. Nos lleva el agua,
aparecemos mágicamente en la vela que se prende,
yacemos en las ideas de los febriles, de los solitarios y extraños,
vibramos en una estrella, o en la palabra más delirante de un poeta,
vivos y muertos, inmutables e inseparables, 
estamos lejos y en el mismo cuarto, y me estremezco y me sonrío,
porque ahora estoy solo pero se que estás conmigo.