14 de julio de 2013

Yo que quiero ser educador de la muerte y el silencio encuentro la paradoja de solo poder llevarlo a cabo mediante la vida y la palabra. Siempre he querido hablar de lo que no se puede hablar, enseñar aquel camino que solo puede aprender uno por sí solo. Y es que solo hay un camino: El de la silenciosa muerte. Muerte porque tras la vida hay una vida mejor, tras el yo está lo verdadero. Silencio porque la palabra es inútil para el único camino. La vida es la inconsciencia, y este es el único mal que yo conozco, por eso hemos de morir. La muerte es el despertar.