10 de julio de 2013

El Tranvía

El día la hace triste y la noche miserable,
por eso duerme y duerme y duerme,
esperando un tranvía que nunca llegará,
desnudando su piel morena al asfalto,
cálido y sordo, mientras ella lo pisa.

Desnuda y vencida, abatida por el sol,
ella llora y llora y llora lo que nunca fue,
disolviendo su locura con sus miedos,
besando las rosas que se dejaron tocar,
húmedas y virgenes, entre ningunas manos.

Y ahora la luz la ciega, entre las estrellas,
esperando un rescate por un secuestro,
que nunca llegó a tiempo, ni a lugar alguno.