Si de palabras pudiesen hablar mis ojos,
no te mirarían como si de un mudo fueran.
Si el lenguaje no hablara de dinero,
hablaría de la luna llena como madre de todos.
Si el tiempo no se midiese en segundos,
lo mediría en cada una de tus sonrisas.
Si el dolor no fuera algo que esconder,
pintaría sin él los lienzos más hermosos.
Si a tu tacto no le tuviera el respeto del oro,
no habría moneda más cara que tu piel.
Si a la luz de la noche le faltaran tus palabras,
mi consuelo estaría vacío en eterna sombra.
Si tu camino no se cruza de una vez con el mío,
me temo, esperaré sentado a que vuelvas.
Si no vuelves,
iré a buscarte.