Soy un desequilibrado emocional,
pero la mayoría del tiempo me muestro entero,
no sé cómo lo hago,
ni por qué.
Debería derrumbarme cada vez que siento,
pero procuro sonreir y pensar en las nubes,
sí, las nubes me alivian,
son tan delicadas y suaves.
Ojalá me hubieran colgado por hereje,
por mentiroso, traicionero y sensible.
Qué mentira, de tanta emoción me volví un cobarde.
Ojalá llueva, me gusta el olor de la lluvia en verano,
es como la inocencia, cuando todo brota de la tierra,
sin más fin que el de subir,
porque todo sube, como el aire caliente,
sube y sube, como un globo,
que explota y llena a los comensales de entrañas.
Creo que deliro, buen síntoma,
porque si deliro existo,
significa que he bebido,
por lo tanto debo estar bien.
Me gusta beber, porque así me olivido,
y olvido mi cuerpo y mis acciones,
olvido mi pensamiento y mis deseos,
me olvido de mí mismo para por fin ser.
Pero nunca fuí, nunca podré ser,
no mientras siga quejándome en tono irónico,
de lo puta que es la vida,
mientras mi plato está lleno y mi tejado cubierto,
soy un desgraciado, sí,
pero con mucha suerte y demasiado ron.
Ojalá las arañas no me coman esta noche.