Por una llama te tengo.
De la tiniebla,
de la cómplice mano,
de un ápice de viento pendo.
En la luz no cupo más luz.
Por una llama te tengo.
Aterrado siempre por
la violencia de un movimiento.
Violento y callado es el aire,
tanto más lo es el tiempo.
En la luz no cupo mas luz.
Tu cupiste en el negro.
Dentro mia te avivaste
para embarazarme de tú,
mostrándome cuan delicada
es tu culebra de fuego.
Por una llama te tengo.
Y a mí,
por esclavo del viento.
¿Acaso vendrá el soplo fatal?
¿La violencia de un movimiento?
Aunque todo en la vida puede aterrar,
nada más que un destino incierto.