14 de marzo de 2014

13/03/2014


La gente habla cuando está incómoda. Yo cuando estoy incómodo permanezco en silencio. Es en las escasas situaciones en las que me encuentro cómodo, socialmente, cuando me permito hablar. Y ahí sí, hablo mucho. Quizás más de la cuenta, como todo el que habla mucho. Mañana me entregarán las llaves de mi nuevo hogar. Lejos de esta periferia que huele a podrido entre tanto apretón de manos. Quizás no sólo cambie mi cuerpo de residencia, sino también de máscara. Una vez más, me despido.