24 de octubre de 2014

He visto la vida en el polvo,
en como se posa sobre las cosas.
Todos los días tengo que limpiar
la ceniza que ensucia mi mesa.
La suciedad es algo que siempre
se ha de limpiar ¿Para qué?
Acelerando la velocidad del tiempo
veo el proceso evolutivo de la ceniza
sobre mi mesa. No existe tal ceniza.
Otra ceniza ha muerto en el escritorio
bajo la losa terrible de la bayeta amarilla,
las otras cenizas no hicieron entierro.
Mañana la mesa se volverá a ensuciar.
Y yo me volveré a dispersar, hueco,
embargado por la catastrofe diaria.
¡Quién pudiese quedarse en ese lapso
donde se despierta y todavía no hay
nombre para las cosas!