Cuando uno piensa
uno no es.
Cuando uno siente
uno no es.
Cuando uno desea
uno no es.
Cuando uno actúa
uno no es.
Cuando uno sueña
uno no es.
Cuando uno no es
uno es.
Porque las piedras
son más ciertas y vivas
que toda la imaginería
de lo que llaman humanidad.
Olvidar y disolverse en el resplandor
ha sido siempre toda mi pretensión.