Nada vale más que nada.
El oro vale tanto como el carbón.
El poeta es igual al ladrón o carpintero.
Sabios, presidentes o reyes no son más.
Todos venimos, y obedecemos sin ver.
Pronto seremos cenizas al viento,
vendrán otros con idéntico papel.
¿Destino o Azar? Me da igual.
Lo certero es renunciar.