16 de septiembre de 2012

No te conozcas a ti mismo.
Olvídate.

Renuncia a conocer.
Vive como el niño.

Ignora las palabras de los hombres,
reniega las enseñanzas de los sabios,
abdica de cualquier escuela o dogma,
y regocíjate en la belleza del mundo.

Se inocente, 
como el nacimiento de la primavera.

Puro, santo, ingenuo,
como el canto de la luz en el río.

Frágil y tierno
como el tallo que acaba de brotar.

Así serás uno contigo y lo natural.

Le pusieron una definición a las Estrellas,
yo mire al cielo respirando con leve paz,
y cuando su luz penetró en mi corazón,
y mis ojos centellearon por el Milagro,
vislumbré la infinita ignorancia
de aquel que quiere conocer.