Quien sabe no ambiciona.
Sabe que Todo lleva a la Nada.
Sabe que las joyas son las del cielo
y que el fracaso es bien recompensado.
El esfuerzo es vacío, y quién lo ve
sufre por el funcionamiento del mundo.
Por doce ciruelas el hombre de hoy
ha de vender entera su alma.
La lucha y el deseo son estériles
pero imitar es la condición humana.
Anhelé reposar a la sombra de la montaña,
pero no pude. No con absoluta calma.
Tal vez fuera porque los demás
me señalaban.