En la noche hay tanto silencio,
la casa por fín es mía y de mis juegos.
Apuesto contra mí misma,
la colección de zapatos,
y la de personas tristes.
A las personas tristes,
las guardo en un rinconcito,
al lado de mi corazón,
pero sin tocarlo,
donde hago experimentos
y procuro no asustarme.
Porque ocurre que a veces,
me paso con algún ingrediente,
me miro al espejo vencida,
y me ahorco.
Pero sólo es un juego,
así que después, me voy a la cama.
Olivia Pazos