19 de enero de 2013

Dichosos

El intelecto humano se ve mermado por la ingenuidad y pereza de los individuos, adictos a la simpleza y a la vulgaridad. Exentos de amor propio, como cabellos en el agua, se dejan llevar por la corriente.
Aquellos que se alzan entre la multitud y gozan de un excelente sentido de la vida son los responsables de guiar al mundo hacia el bien, la comunidad y la armonía, ocultos bajo un manto de indices delatadores y labios inquietos, sedientos de saciar su ingenuidad.