19 de enero de 2013

Refugio es hogar

Otra mañana igual que la anterior; el pan en la puerta, puntual. El viento contra las ramas, frotando el cristal y anunciando con un breve silbido la salida del Sol, puntual también. Crujidos procedentes de la madera de mi cama, ese lugar donde el cuerpo se refugia de sí mismo y del mundo, donde el placer se encuentra en cada esquina y donde el cuerpo sana sus heridas. Otra mañana que da paso a la tarde, acurrucado en el mismo lugar en que me encontraba restando cuando apareció la luz.