16 de enero de 2013

Hoy hasta la música es ceniza en mi boca. Y veo en una eclosión de tiempo como se dibuja mi realidad, todo cuanto he hecho y he sido hasta hoy, y al compararlo con la ilusión de lo he creído ser y hacer mis ojos escuecen porque buscan las lagrimas que no encuentran. Tan solo queda quedarme mudo en mi habitación, hasta que vuelva de nuevo la ceguera de la ilusión, el toque de la droga, el olvido, la ensoñación... Sigo fingiendo para mí y para los demás que puedo comprar leche en las tiendas, como todos, pero para los locos las tiendas son locura, y el mundo ahí fuera locura también.