Dolor vestido de papel. Dulcura oculta, enferma por no florecer. Uno no estipula el momento de saber, es el saber quien decide aparecer.
Cuando el dolor es desnudado, la dulcura mostrada y el saber ha llegado; hora es de comenzar la marcha. No dudes, no gires el cuello. Avanza, firme y sereno ante el manto de tus pensamientos. Abrigate de ellos, vive con ellos, sueña, y dejalos desacansar. Mira con anhelo tu viaje, disfrutalo, vierte tu sudor en él, camina con él, sufre y goza en él...Tuyo es, cuidalo como tal.