15 de enero de 2013


Todos los días soy raptado por otro que no soy yo, y lo que estableció el de ayer, hoy se desmorona. Así he vivido mil vidas, y ninguna de ellas ha existido verdaderamente, porque nunca han llegado a sustentarse. Mientras mi rostro cambia, soy sacudido por oleadas de personalidades caminando por el sendero del destierro de los que no saben establecer. Siempre me ha faltado el tiempo para tener un plato de comida, y en los ojos de los demás, y de esto ellos no se daban cuenta, veía cierto miedo por la incomprensión de tener cerca a una persona que esta tan lejos... Fui nacido lagarto del vientre de una vaca, y los pequeños terneros al ver mis verdes escamas se arrejuntaban con su madre, que no era la mía, porque cuando me salieron mis colmillos de mounstruo no me quiso dar más leche ni calor.  Así comencé a beber el barro de entre las piedras y los charcos, y cuando mi rostro de reptil se veía reflejado, mis lágrimas verdes caían y se mezclaban con los posos dorados de las aguas enturbiadas.
Entonces me hice poeta; lagarto poeta.
Pero al día siguiente se me olvidó.