15 de enero de 2013

Llanto a nadie

Lloro, sí lloro
como lloráis vosotros
en silencio
sin dejarme llorar.

Os cuento que lloro
porque necesito chillarlo
como casi todo lo que me importa
necesito hacerlo grande y visible
para no sentirme un extraño en la emoción

en este mar de nada que no se seca
me empeño en vaciarme hasta caer
y lloro y bebo y bebo y lloro
como buscando una respuesta
al tiempo que paso despierto.

Y olvido
olvido la belleza del mundo
olvido la sensación de escribir algo alegre
porque no soporto mi fatiga ni el libertinaje
al que me expongo desnudo
como antes me exponía al amor
ahora no, ahora bebo y lloro
mientras firmo mi sentencia al olvido
ése que a veces, no me deja recordar.

Sólo quiero un abrazo
un abrazo eterno y libre
sincero como una lágrima en soledad
porque eso es lo que quiero de vosotros
quiero que me abracéis
quiero vuestra comprensión
para no sentirme un loco abandonado
con demasiados sueños para este mundo
que ha olvidado cómo soñar.

Y lloro
porque no me queda más remedio que llorar
porque hasta el alcohol me resulta demasiado breve
para ese viaje que llevo tanto tiempo esperando
antes incluso de conocer la palabra amar.