Piensa que detrás de cada rostro
hay un alma que suplica.
Sus maneras de ser son como son,
y ella solo está sedienta.
Puedes renegar, hacer la diferencia,
o puedes colmar, inundar.
Tratar con hombres es tratar con el cielo,
y solo un necio pone mala cara.
Los rostros son los portadores
de los mensajes para el sentido.
¿Quién baja la mirada al suelo?
¿Quién no soporta el peso de la verdad?
¿Quién no ve cada encuentro como una señal?
¿Quién no extrae de cada señal el delicioso jugo del Destino?
Escucha cada palabra,
pues son mensajes para el corazón.
Contempla cada vision,
pues tejen la red de tu existencia.
Húndete en la experiencia,y ríe,
como ríen los niños a la sombra,
lanzándose ciruelas entre ellos
como si nada importara.
¡¡Y es que nada importa!!