12 de marzo de 2013
Pssoa
Si no hablo, es porque la palabra me parece la más clara manifestación del ego. Si no miro a los ojos, es porque rara vez una persona merece mi atención. ¡Ah! ¡Cómo quisiera yo ser sólo mente! Este cuerpo me es indiferente. Aunque he aprendido a cogerle cariño. ¡Pero me resulta tan pesado! Quisiera levantar las piernas y volar hasta hacer el amor con una bella mujer sobre una nube. ¡Pero qué utopía! Si las bellas mujeres le tienen miedo a las alturas, como yo a la tierra firme. ¡Oh Fernando! Qué pequeñito tu cuerpo, tu bigote y tus gafas de mirilla, como inmensa tu mente y precisa tu mirada. A ti tampoco te miraría a los ojos, no por desinterés, sino por ignorancia. Como no pronunciaría palabra, al no ser más que otro fallido intento de restarle ego, como tú le restabas.