Poeta de la noche y de nadie,
mujer de principio a final,
musa de los latidos ocultos,
con ojos verdes de cristal.
Selvas en penumbra y tristeza,
locos sin palabras por hablar,
canción de la mujer poeta,
terminada antes de empezar.
Dicha contagiosa y fluorescente,
sueño que se muerde al terminar,
tensión de los músculos abatidos,
piel de dulzura sin igual.
Poeta de la noche y de nadie,
amor que nunca alcanzaré,
perdidos mis sentidos y delirios,
en la calle que no me vió crecer.
Princesa de los locos olvidados,
madre de la aurora boreal,
al cruzar las piernas en mi ausencia,
temo no volver a despertar.
Magia encerrada en trapos viejos,
encanto de la lluvia celestial,
las mañanas han pasado a ser recuerdo,
los poetas, sin malditos, morirán.
Mujer de la noche y de nadie,
lírico lamento casi infernal,
florecida y renqueante primavera,
devoraste mi nula voluntad.
Mujer, princesa, poeta y sueño,
si no es por mí, no te dejes atrapar,
en mi cuerpo habita el animal,
en mi alma, sólo habitas tú.