15 de mayo de 2013

Tengo en mí, todas
las virtudes de la locura,
es por ello que los niños
me invitan a jugar,
mas sus madres,
piojosas carceleras,
les prohíben con un loco
de ser niño disfrutar.

De la esquizofrenia
aprendí la virtud
de no esconderme,
y de nadie, nunca más
depender.

De la paranoia
me quedé con su embrujo,
y a nadie, ni inconsciente
me entregué.

Y en las jaulas del crematorio
consumí mi aliento sin hablar,
observando a través de la ventana
a los felices niños,
sin temor jugar.

¡Oh locura!
ahora no me abandones,
en tu solitario abrazo
encontré a quién abrazar.

¡Oh locura!
no te marches
o me quedaré sin nadie
con quién jugar.