Teatro de cerveza y vino,
al llegar a casa, festivo en madrid,
metro en japón, cannabis.
Esos gemidos no eran míos,
no les pongo cara, ni cuerpo.
Luces en la ciudad,
y pequeñas gotas.
Toda la noche sin dormir,
sanación o muerte, alivio
o nada.
Y no era yo la que gemía,
y el sol entraba por los ventanales,
y el gato maullaba aterrado,
y el silencio seguía en aquel bar.
"¿Como estás?
sólo quería saludarte;
Bien, ¿y tú como estás?"
Ahí terminó todo, hace
tanto que no me preguntan,
hace tanto que no me responden.
Y no era yo la que gemía,
porque en aquel bar,
se perdió el silencio.