23 de mayo de 2013

We can be heroes

Creo que ha llegado la hora,
la ocasión, de quitarme la ropa.

Olvidaré quitarme hasta la piel,
es suave, y lo suave es bien escaso.

Los huesos, para los perros,
los músculos, para el débil.

El débil debe morir,
el débil ya está muerto.

Ahora que se ve en el espejo,
con una nueva piel, nuevos
huesos y músculos.

Ahora olvida lo que lloró,
lo que dejó atrás, el miedo.

Ahora sólo quiere cantar,
y bailar bajo la lluvia de mayo,
y quitarle la falda a las chicas,
las chicas como yo,
las chicas sin bragas.

Luego volverá el miedo,
se agarrará a su piel y huesos,
los músculos, despojará sin miedo,
por ser un débil menos débil.

Y volverá a morir,
y volverá a nacer, más fuerte,
menos niño, más anciano,
menos adulto.

La muerte no existe,
temer lo que no existe,
no es de débiles,
sino de atrasados.

Creo que ha llegado la hora,
la ocasión, de quitarme la ropa.