Cuando "Ernesto Sinzapatos" caminaba por la calle justo se cruzó a un hombre que caminaba con sus nuevos y relucientes zapatos. Ernesto le envidió, y pensó por un momento lo feliz que él sería con aquellos zapatos. Lo que Ernesto no sabía es el hombre que se le cruzó era "Rodolfo Sincejas", y aunque caminaba cómodamente con sus zapatos, jamás estaría satisfecho hasta tener unas cejas tan pobladas como las de Ernesto.
Chico.