Al volar mi cometa destino,
donde las flores siembran,
caí en el pozo sin brillo,
donde las gacelas pronto vuelan.
Al hablar de mi sonrisa al alba,
se ocultó Marte entre sus rabias,
visionando la sangre garganta,
machacando trocitos de trigo.
Al bajar al Sur de alcantarilla,
a Venus se le ofreció la magia,
atrapada en críptica sinfonía,
cuando Neptuno a ella le hablaba.
Al mirar al monte sin espejos,
donde las fieras guardan casa,
a las flores nació un enviado,
con distinción de madre guarda.
Al marchar Ares en su busca,
atrapóla en el lecho sin agua,
le sacó de su entorno reposo,
y a la mañana convirtió en alba.
Al parir la madre tierra raíces,
pronto acabaron las malsanas,
destruidas en palacios fetiches,
donde las malvas crían gusanos.