20 de julio de 2013

Mundo

Mundo que no te comprendo
y te amo
como sólo puedo amarte
a través de mis ojos, manos y acciones
mundo que te lloro y pienso
tan poco y tan demasiado
cada vez que veo la inmediatez del hombre
cada vez que observo a una mujer resignada
me pregunto dónde estará la luna
quizás asustada
quizás sólo esperando el momento justo
para calmar esta humanidad hambrienta
cegada entre el abrazo del miedo.

Mundo que te imploro
que reconozco tus mares como dioses
que reconozco tus dioses como seres
en la habitación contigua
paseando en la calle un domingo de julio
vendiendo pan poco después del alba
empujando el carrito de un bebé que es de nadie
al que se le enseña a hablar antes que a escuchar
porque se le da por sabido
y se le olvida
y se pierde en el abrazo del miedo.

Mundo que callas y gritas en sueño
te oígo
te siento
tu llanto es el de mis costillas
y ahí lo atrapo y conozco
y ahí lo sufro y bendigo
mundo que te mueres
que no sabes cómo pedir auxilio
te tiendo mi mano
al tendermela a mí
para seguir andando.

Mundo que te caes y permaneces
que avanzas dos pasos atrás y uno adelante
que te agarras con rabia al frío del invierno
y al calor del verano prevaleces
y al candor de una caricia sucumbes
en un mar de silencio te dejas llevar
y te olvidas del miedo
más allá de su abrazo.

Mundo que ríes y vives junto al arroyo
entre los acantilados de nunca volver
sin la opción de repetir cada momento
mundo de princesas y soldados
cambiad los vestidos
conoced lo extraño
disfrutad del paisaje
mundo acelerado y opaco
eres mi abrazo.