¿Y por qué no?
Tanta luz artificial,
en la noche,
otrora mi único refugio.
Ya sólo me queda
esta pajita negra,
para que la chupe y se retuerza,
como un invernadero,
lleno de gases sin lagrimas.
No quiero fumar,
no sé beber,
no amo.
Pero juego con los ojos,
y con esta pajita negra,
ahora te miro, ahora no,
ahora a ti, ahora a la otra,
seduciendo las burbujas.
Me desato en mente,
en cuerpo sólo observo,
las espaldas desnudas,
los retratos de belleza,
el sexo.
Y os sueño a todas,
me bebo a mí misma,
hasta consumirme en nada.
Y detrás de la pared,
la inocencia, abandonada
en la jungla de dios.