13 de agosto de 2013

Manual de cómo bañarse con dos mujeres desnudas y dormir solo:

En primer lugar hay que ser gilipollas.

Después de eso, hay que encontrarse
con dos mujeres intelectuales, libertinas y preciosas.

Luego se llena la bañera,
se quita de encima la ropa,
y se permite el contacto físico.

Una vez humedecida la piel,
se procede al contacto humano,
sin demasiado atrevimiento.

Posteriormente, uno alucina.

Una vez consciente de que estás en la bañera
con dos mujeres inteligentes, libertinas y preciosas,
por un instante, se agradece haber nacido.

Luego se juega con el agua,
se masajean las carnes divinas,
y se arrugan las yemas de los dedos.

Es muy importante,
para acabar solo en la cama,
ser un auténtico imbécil,
ser un hombre que teme lo precoz,
que se vence al rechazo,
y que persigue la belleza,
sin ser consciente
de que la tiene frente a sí,
en sus delicadas y miedosas manos.

Tan pronto como acaba el baño,
las virtudes se secan el cabello fino,
hay que disfrutar del agua que se compartió.

Luego uno se seca,
se ata la toalla a la cintura,
y se lamenta de su falta de todo.

Al llegar a casa, antes de dormir solo,
es importante recordarse lo cretino que uno es.

Luego se llora, se escucha de nuevo pink floyd,
se enciende un cigarro,
y como no queda nada mejor que hacer,
escribe su tristeza en palabras vacías.

Lo habéis adivinado, hablo de mí,
hablo del solitario hombre que no se acepta,
hablo de la injusticia del mundo,
con mis manos como testigos culpables.

Finalmente, para ser un verdadero absurdo,
uno se lava los ojos,
se mira al espejo,
y se recuerda que tanta sensibilidad,
tanta incomprensión forzada y penumbrosa,
sólo conduce a una cama vacía,
a una vida vacía,
a unos sueños que pasaron de largo,
al abandono absoluto.

Y después de eso,
al dormir como cada noche,
sin ningún atisbo de esperanza,
sin ninguna intención de cambiar,
sólo la consciencia de que se es un cobarde
y que la vida,
es demasiado grande y hermosa,
para una mente tan triste.