Ahora que soy menos bonito que nunca,
ahora que me dejo caer sin esperar nada,
ahora que mi delirio se enclaustra,
mis parpados levitan,
mi orgullo zozobra,
ahora que el cero me queda grande,
me seda la ilusión.
Mi soberbia sigue intacta,
pero le cambié el nombre por esperanza.
Ahora que caigo lento y punzante,
me deshoyo la sonrisa contra el aire,
el aire que me quema al respirar,
el aire que me hierve las horas,
porque el tiempo no pasa,
el tiempo muere.
Ahora que estoy muerto y puedo hablar,
ahora que me igualo a la nada y resucito,
ahora que la belleza quedó tan lejana,
su recuerdo me devuelve la sed.
Ahora que soy un mosquito,
mientras me muerdo y sangro,
mientras me callo y grito,
ahora decido volar lejos de aquí.
Mi locura no deja de crecer,
pero me siento más cuerdo que nunca.
Ahora despierto y señalo al mundo,
ahora lo amo, ahora me compadezco,
tras haberme matado el hambre que nunca tuve,
tras haberme zambullido en una fuente sin agua,
ahora encuentro en las curvas de tu piel,
una nueva razón para respirar profundo.
Ahora mis palabras no valen nada,
ahora yo no valgo nada,
ahora mi vida por fin tiene sentido.
Mi muerte tardó demasiado,
y tus ojos grandes me salvaron.
Ahora sólo me queda vivir.