Vivo. Vivo y aprendo
que todo cuanto se ha vivido
no es sino recuerdo; un olvido.
Que todo rostro ya es fantasma,
quimera en el corazón, tan solo
el uno al uno mismo se acompaña.
Que en el tiempo no hay compasión
y arrasa con cada bestia, cada flor:
Las deshoja y las desalma.
Que la forma en el espacio es ilusión,
y de nuestros días de febril ensueño
el misterio es dueño y señor.
Que la palabra es vana, vana la lucha,
y ni la muerte ni la sombra saben
si la estrella escucha.
Que nada permanece y todo cambia.
La vida no es una sino dos
y las dos una batalla.
Que nada cambia porque todo es.
Y lo que es...¿Quién sabe?
Hay un silencio en el ser.
Vivo, vivo y aprendo...
Y recuerden de mí, por el hecho de haber sido,
que mi palabra, mi sentido y mi lección,
es que merece la pena haber vivido
si se ha conocido el amor.