18 de enero de 2014

De ahí que nos entendamos tan bien


Cuanto más, menos; así parece estar educándome esto que se supone llamado vida: olvidándome de todo lo aprendido y volviendo a entender que no son los tópicos menos ciertos por tópicos. Dado que el arte bien hecho sólo habla de la sencillez y la facilidad -¿a quién le gusta ver a una bailarina esforzándose por bailar?-, es esa misma ausencia de dificultad aparente de la que hablan los lugares comunes que además y, mágicamente, son territorios complejos. Yo siempre supe que el arte era un asunto intelectual; hasta que lo olvidé. Me alejé de todo lo básico por considerar que lo complejo, por complejo, era bello. Pero es que hasta en la belleza de lo oscuro hay sencillez.

Lo diré dando a cada palabra el valor inmenso que posee, a la asociación de las palabras la sabiduría incalculable que las une: todos los caminos llevan a Roma.