Soy un sueño,
No me pertenezco.
Donde resido no hay ley.
Vivo sin forma en un lugar muy lejano
Donde el tiempo es suavemente movido
por el viento.
En mi mundo, la armonía se mantiene
Gracias a las flautas.
Con su canto crean una dulce danza
entre ellas y el silencio,
Juegan inocentemente como dos gatos
que se
tienen por hermanos.
No tenemos bestias de acero emitiendo
Sonidos violentos.
Todos los niños que no existieron,
Viven aquí, manteniendo vivo el
espíritu;
No decaen, no crecen.
Ingenuos, bailan por siempre,
Sin saberse así mismos;
Saltan, juegan y ríen con amor,
Son la semilla del alma.
En la orilla, sentados en sillas de luz,
Los ancianos, fumando largas pipas,
Cuentan viejas historias, ayudados por
el humo,
Que las narra por ellos.
Duelos de espada entre piratas
Con grandes celebraciones entre
cantos y ron,
leyendas de héroes venidos del cielo,
y también relatan antiguas guerras,
Las cuales nunca vivieron, porque no
existieron.
A veces ponen malas caras, porque los niños
no atienden,
Pero todo es tan natural, que acaban
siempre riendo.
Alegría eterna se te concede
Encontrándote dentro de ti.
Fuera donde existimos violentamente
contra nuestra voluntad,
Nada de lo que vemos es verdad:
Cuanto más ríe el hombre
Mayor es el llanto que esconde.
Dentro, la forma, al igual que la
muerte,
Es solo un cuento, y la vida, un mal
sueño.