Lo que me habita en varios idiomas /todos ellos inescrutables/ agarra mi mano y escribe unos versos sobre el cotidiano hecho de asomarme a la ventana de madrugada.
Je suis ici,
avec mon silence.
I stand up and walk to the window,
outside, the street is naked.
Apoyo mis brazos sobre la barandilla,
observo a los operarios del ayuntamiento.
A coté de la rue, un garçon sud-américaine
prendre une bouteille.
He looks at me,
I see no fear on his eyes.
Me estremezco, separo mi cuerpo desnudo,
camino hacia la habitación.
J’ai d’insomnie,
la nuit aussi.
I die alone.
Renazco, una vez más.
...
Finalmente, escribo en francés, inglés y castellano en verso libre y dual.
Al terminar la escritura, me lanzo a su lectura inmediata con el fin de explicarme su posible significado. Es este desafío intelectual /que brinda mi insensata mente a mi experimentado corazón/ la razón por la que yo muero constantemente. Y es también la causa por la que me reto a escribir cada noche / aún sabiendo que estoy dibujando sin manos/ los enigmáticos brazos del alma y su baile sobre mi cuerpo apagado.