25 de marzo de 2015

Schluchzen

¡Ah die sunne!

¡Und die Blumen!

Meine seele ist schaudert woher ein verstimmt akkordeon
zwischen gebrige von dünger.

¡Aber doch was denn schön die wolken!

¡Und die kind was denn schreien verlassen!

¡Elend! ¡Elend!

Um die überqueren zusammen un die Sigfrids's geschäft
ich gesichtet über niedlich schuhe.

¡Aber doch was denn armut die bergwerk!

Ich weit es nicht mit viele bankkoten buchhaltung,
während mein haut verblasst von die sonne abwesenheit.

¡Ah die sunne!

¡Ausgedehnt sunne!

¡Unerreichbar!

Des tasten von mein jacke springen um die vakuum…

¡Aber doch unterlassen sie angelegenheit!

¡Habe ich soviel geld!

Wenn nur könnte seien sie ein blume…

Niemand will mir,
die frauen mir begleiten von weniger von drei figuren.

Die bettler von meine verdächtige,
vielleicht von meine aristokratisch geschlecht.

¡Aber doch was denn schuld unterlassen nie out meine!

Ja die schuld das ist woher die körper,
und die körper woher ünger,
und mie lebensdauer, woher gebrochen instrument
in die kalte steppe von meine geliebte Österreich.

¡Das blumen!

So mir anruf: ¡Das blumen!

¡Träumer!

Für nicht wissen
bis auf die blütenblätter
werden traurig bis zur mein schritt.





Sollozo


¡Ah el sol!

¡Y las flores!

Mi alma se estremece como un acordeón desafinado
entre montañas de estiércol.

¡Pero qué bellas las nubes!

¡Y el niño que llora abandonado!

¡Miseria! ¡Miseria!

Al cruzar junto al puesto de Sigfrid
avisté unos lindos zapatos.

¡Pero qué pobreza la mía!

No sé qué hacer con tantas cuentas bancarias,
mientras mi piel palidece por la ausencia de sol.

¡Ah el sol!

¡Inabarcable sol!

¡Inalcanzable!

Los botones de mi chaqueta saltan al vacío…

¡Pero no importa!

¡Tengo tanto dinero!

Si sólo pudiera ser una flor…

Nadie me quiere,
las mujeres me acompañan por menos de  tres cifras.

Los mendigos sospechan de mí,
quizás por mi linaje aristocrático.

¡Pero qué culpa no fuera mía!

Si la culpa es como el cuerpo,
y el cuerpo como estiércol,
y mi vida, como instrumento roto
en la fría estepa de mi amada Austria.

¡Las flores!

Así me llaman: ¡Las flores!

¡Ilusos!

Pues no saben
que hasta los pétalos
se entristecen a mi paso.


(Traducción de Miguel Sierra)