Si mi alma fuese guitarra
cantaría, quizás, turbada,
tal vez fuera de compás
y siempre desafinada.
No fui hecho para ser:
Nunca supe ser un alma.
Tres cuerdas me faltarían
si mi ser fuese guitarra.
Mi canto no es el del agua.
¡Estridente melodía!
mi armonía más que calma
siembra sombras y agonías.
Fui para la gente mía
un sonar de madrugada.
El eco de la tonada
de las aves mortecinas.
Nunca hubo una buena cara.
Nunca un canto de alegría
Notas frías...notas vagas...
¡Guitarra desafinada!
Guitarra desafinada...
La partitura vacía.
Por el hueco de mi alma
resuena, rota, la vida.