11 de agosto de 2015

Poema de María y José

Tal vez el vientre de mi buena Madre
el Lago de Salmacis
fuera, pues nací doble y aunque duela
no hay Dios que me separe.

Del Macho y la Hembra se forjó mi carne
triste y perecedera,
luego que mi sangre tomara la sangre
de una niñita muerta.

Vino ella antes que yo viniera;
según vino, se fue.
Astros y estrellas vieron su partida
mas la hicieron renacer.

Yo me llamé José, ella María,
juntos fuimos a crecer,
¿Fue el Padre y su compadecer por lo que
sufro una doble vida?

Hijo de Hermes y la bella Afrodita,
son mi luna y mi sol
uno en Géminis y la otra en Libra,
ambas mi condición.

Tal vez la dicha de mi Madre buena
ha de ser mi condena,
fúnebre esperanza y repetición de
la niña que se fuera.

Una extraña voz canta mi canción,
nunca ha habido certeza.
Mis días se han dividido en dos penas
tan negras como bellas.

¿Cómo ser, cómo saber quién soy yo?
uno ni otro soy,
tan solo se que aciago y solitario
ayer, mañana, y hoy.